Tres de nuestros usuarios han participado en el programa de surf de Ride the Wave. Se trataba de jóvenes de entre 14 y 16 años que, por diversas razones —entre ellas, su situación familiar y problemas personales—, llevaban bastante tiempo sin asistir al colegio. El programa de surf se ha incorporado como parte de su tratamiento diurno en nuestra organización. Hemos observado un efecto claramente positivo del programa.
En primer lugar, el programa ha contribuido al desarrollo de habilidades sociales. Durante las clases se fomentaba la comunicación con diferentes personas, el trabajo en equipo, escuchar al profesor, seguir las instrucciones y saber aceptar las críticas. Además, los jóvenes experimentaron una sensación positiva de inclusión, tanto en las instalaciones como en el agua con otros surfistas. Según sus propias palabras, les pareció una experiencia única. Tanto durante las clases como después de ellas, formaron parte de verdad de la comunidad del surf y experimentaron un fuerte sentimiento de pertenencia.
Un segundo efecto positivo fue que los jóvenes aprendieron a afrontar los contratiempos —en sentido literal y figurado— y a gestionar las críticas, tanto del profesor como de desconocidos. A diferencia de muchas habilidades escolares, aprender a surfear no es un proceso lineal. Alcanzar el éxito tras un esfuerzo físico prolongado supuso para ellos una experiencia nueva y positiva que aumentó considerablemente su confianza en sí mismos.
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